miércoles, 8 de julio de 2015

Muebles raros para personas aún más raras… o para ti


Cuando uno está cansado es capaz de sentarse en casi cualquier lugar con tal de darle una tregua a sus pobres piernas. Seguro que te sientes identificado o identificada con esto que te comentamos, por ejemplo, después del último viaje cultural que hiciste. Te pasaste una jornada entera viendo monumentos, haciéndote “selfies” con tu pareja como si no hubiera mañana e incluso, convencido por tu acompañante, horas de pie delante un montón de cuadros raros. Al final del día, de camino al hotel, colocaste tu trasero sobre todo aquello que parecía un lugar cómodo.
O tú, chica joven, no hiciste ni caso a tu madre cuando te dijo que no llevaras a la fiesta tacones tan altos. “No se puede ser más antigua que esta mujer”, pensaste, creyendo que solo quería protegerte de miradas lascivas a tu cuerpo estilizado con esos centímetros artificiales de más. Después de horas baile desenfrenado, y lo sabes, hubieras dado oro, plata y platino por poder sentarte en un sillón.
Si has sufrido algunos de estos casos, seguro que no te habría importado encontrarte aunque fuera con un sillón cutre en forma de falo masculino. O con uno que estuviera en el interior de un coche antiguo. O con incluso con otro que tuviera la características de la cagarruta de Whatsapp. No hablemos ya de si eres madres o padre. Con tal de tu hijo recogiera sus juguetes, serías capaz de comprarle una cajonera en forma de superhéroe. Hay cantidad de modelos, como puedes ver aquí.

Da igual cómo sea mientras un sofá sea cómodo, no importa cómo luzca un armario mientras en él quepan todos tus “modelitos”. Pero, en serio, ¿quién está dispuesto a comprar alguna de estas “maravillas” y luego llevar a amigos a cenar a casa?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario